sábado, 22 de septiembre de 2007

DE CÓMO EMPEZÓ LA MUJER A ESCRIBIR

Hoy dia un altísimo porcentaje de novelas de misterio son escritas por mujeres. Pero el camino ha sido largo y muchas veces, penoso.

En una sociedad de hombres la mujer debia ser sumisa y dedicarse a "cosas de mujeres" . Escribir era asunto de hombres. En el siglo XIX, los seudonimos de Acton, Currer y Ellis Bell escondian el verdadero nombre de las hermanas Brontë, George Eliot era en realidad Mary Ann Evans; y Georges Sand fue Lucie Dupin Dudevant. Atras quedaba Lady Murasaki, la primera mujer que escribio una novela y cuyo padre, reconociendo su talento, se lamentaba de que ella no hubiera nacido varon. Había aprendido a leer y escribir subrepticiamente, espiando a su hermano mientras este lo hacía pues su compungido padre le habia negado directamente el derecho a la educación.

Tuvo la mujer que esperar la llegada del siglo XX para dejar de ser considerada un bicho raro por dedicarse a la escritura y para no ser incluso aislada, publicamente vilipendiada como la autora de El Despertar (1899), Kate Chopin, que fue objeto de airadas criticas por parte de la prensa y experimentó en sus carnes el ostracismo social por dicha publicacion. Los ataques fueron tan fuertes que no volvió a publicar y murio cinco años mas tarde, sumida en una honda depresión.

La heroina de su novela, Edna Pontellier, casada, abandona marido e hijos para dedicarse a la pintura y como consecuencia se enamora de un hombre mas joven que ella. Al final se suicida pero ello no redime a la heroína, ni a su creadora, a los ojos de criticos literarios y opinión publica. Reacciones de epoca tan tardia como 1970 por parte de George Spangler, que juzgó la actitud de Edna como "egoista y desconsiderada determinación de seguir su propio camino", nos dejan un poco con los pelos de punta.

Si comparamos el destino de Chopin y su heroina con el de Goethe y Fausto, nos quedamos conn que mientras una es condenada por un solo acto de soberania sobre su cuerpo y futuro, Fausto perpetra mil tropelias a lo largo de su vida y obtiene gloria y perdon que su autor ademas confiaria obtener para las suyas propias. El despliegue de su deseo sexual no solo no es condenado en el hombre y negado a la mujer si no que al primero se le considera un héroe por todos admirado y la mujer, si expresa su sexualidad fuera del santuario matrimonial, debia pagar con su vida como el personaje que interpreta Glen Close en Atraccion Fatal.

En esta lucha de la mujer por encontrar voz y voto en un mundo masculino, se añade la presión de que tipo de historia es la que debe contar. Debe la mujer intentar borrar la imagen que de ella se ha hecho a lo largo de la historia de la literatura? Inconstantes, ilogicas, estúpidas, banales, que utilizan su cuerpo para obtener lo que quieren, que matan mas y mejor. Estas imagenes han sido reforzadas en cuentos, novelas y a lo largo de la Historia Universal. Contrarrestar todo ello fue una labor ingente que llevaron a cabo valientemente muchisimas mujeres a pesar de que, por su educacion, no dejaron de sentir que estaban traicionando su condicion femenina. Como por ejemplo, Agatha Christie, que fue una pionera en muchos aspectos pues ejerció absoluto control sobre los ingresos de sus obras, manteniendo a raya a los editores, obteniendo asi pingues beneficios, pero que afirmaba en las entrevistas que se sentía antes esposa que escritora. Era señal de un conflicto entre sus logros y lo que ella consideraba que debía ser su papel.

Al principio, las pioneras, escritoras de misterio, crearon héroes masculinos: Sayers creó a Wimsey, Tey a Grant, Marsh a Alleyn. Cuando los detectives eran mujeres, estas no oscurecian al esteriotipo masculino. Jane Marple era la viejecita rosada, asexuada, la tía solterona que todos tenemos en el pueblo.

Sagaz e intuitiva opera desde la orilla de una sociedad patriarcal a la que ella ayuda con sus punzantes comentarios, mas que erigirse en una experimentada investigadora. Lady Molly, personaje de la Baronesa d´Orczy, fue un poco mas osada, pero la Baronesa se apresuraba a asegurar que no perdía jamás su femenina condición.

Dorothy Sayers creó un personaje complejo e interesantisimo pero no le permitió jamas resolver sus propios problemas; debia esperar a la entrada en escena de otro personaje, masculino, claro está, Peter Wimsey, para sacarla del mar de dudas y sospechas en las que se veía sumida y solucionarle la papeleta, que ella no había podido solucionar en un largo año, en un par de días.

Desde que la Sayers creara este personaje, hace ya sesenta años, las mujeres han invadido el espacio hasta ahora reservado a los hombres en diversas carreras y puestos de relevancia.

En 1878 la Corter Suprema de EE.UU vetó a las mujeres abogados por su "timidez y delicadeza". En fechas recientes ese país ha llegado a tener a una mujer como Ministro de Justicia. Hace veinte años, las mujeres solo podían ser guardianas en las cárceles femeninas; hoy tienen licencia para ser detectives, patrulleras e inspectoras de policía. El 10% del Cuerpo es femenino.
Ya nadie se extraña de ver a una mujer en la sala de operaciones, en la Corte o en otros campos igual de importantes. Y es porque vemos a la mujer haciendo tantas y cosas tan variadas, que la ficción se ha expandido. Se crean heroínas fuertes, que actúan con total independencia, sin complejos; mo ya Miss Marples o Harriet Vanes, si no Kate Fansler, Sharon McCone o Kinsey Millhone.
Las solteras pueden liarse con quien les venga en gana sin tener que suicidarse al final del libro, o convertirse en malas, malisimas como la Dolores Gonzalez de Chandler.
Significa que este grupo de escritoras son mejores que D. Sayers, Josephine Tey o Agatha Christie? De ninguna manera. Su talento fue indiscutible y pocos o pocas las sobrepasan hoy día. Las escritoras modernas tienen la libertad de presentar a los lectores la heroína independiente, resolutiva sin miedo al escandalo. Kate Chopin, las hermanas Bronte y otras pioneras allanaron el camino e hicieron posible que creyéramos en la escritora femenina.
Consiguieron publicar sin tapujos, sin esconderse tras un seudónimo como hicieran Sand, Eliot y muchas otras. A ellas debemos el que publicar y comercializar el trabajo hecho por mujeres sea una realidad asumida, y que estas se plantearan el hecho de que podían crear con voz propia.

Hace mas de treina años Amanda Cross fascinó a sus lectores con el personaje de Kate Fansler en "The Final Analysis". Kate, profesional, inteligente, femenina, recogió el testigo donde lo dejara Harriet Vane: solucionaba sus problemas, investigaba y resolvía crímenes; tenía un amante tierno y guapo, pero no era su apéndice ni su esclava. Era independiente. Cross ofrecía la heroína que las mujeres aguardabamos desde tiempos inmemoriales.

Lo que comenzo timidamente, como un pequeño manantial con heroínas como Christy Oper, Cordelia Gray (No es Trabajo Apto para una Mujer) - se ha convertido en un gran torrente de historias contadas por féminas y protagonizadas por ellas , en el campo de la novela de misterio.

2 comentarios:

liliana dijo...

me parecio muy interesante.
desde mi insignificante ilustracion,jaja.
no conozco a muchas de las escritoras que citas,pero admiro mucho a algunas de ellas.
me da mucha satisfaccion tener acceso a toda esa informacion,y de seguro le sacare jugo

RutySoft dijo...

BS"D

Holaaaaaaaaaaa Nelly!
ya te lo he preguntado... cómo le haces para tener tantos espacios!!?!?! jejeje pero me gusta, Me Gusta!
En el fotolog un poco te adelanté lo que me vino a la cabeza al leer el tema de tu blog; aquí ya confirmo que el conflicto no está en si una mujer escribe bien, o mejor que se dedique a la repostería... sino que pasa por el rol socialmente aceptado que tenemos, y no es una cuestión de hablar en tiempo pasado, porque creo que el tema es totalmente actual.
Las mujeres o somos "buenas hijas, esposas y madres" o "egoistas independientes, metidas en nuestras profesiones".
Hace unos días atrás vi "La decadencia del imperio americano", me interesó más el diálogo de las amigas que el de los hombres del grupo.
No dejamos de ser contradictorias, por un lado nos lamentamos por "postergarnos" profesionalmente por nuestros hijos, pero por otro juzgamos en general para mal a aquella mujer que decide no tenerlos.

Sigue escribiendo!!!
besos
Ruty